Teck y AES Andes conmemoraron un hito clave para la
minería y el sistema energético chileno: la matriz energética 100% limpia y renovable de
Teck Quebrada Blanca (QB), una de las operaciones mineras estratégicas para la
producción de cobre en el país.
El logro es fruto de un proceso iniciado en 2013, cuando Teck y AES Andes firmaron su
primer acuerdo para el suministro de energía solar, que permitió la construcción de una
planta solar de 21 megawatts, marcando el inicio de una transición progresiva hacia
fuentes renovables. Este camino se consolidó en noviembre de 2022, con la firma de un
contrato de suministro eléctrico de largo plazo que aseguró que, a partir de 2025, el
total del consumo energético de Quebrada Blanca, en la Región de Tarapacá, provenga
de fuentes limpias y renovables.
La ceremonia de entrega del certificado se realizó en el Centro de Operaciones y
Control Remoto (ROCC) de AES Andes y contó con la presencia del ministro Economía y
Energía, Álvaro García, la embajadora de Canadá en Chile, Karolina Guay y el embajador
de Estados Unidos en Chile, Brandon Judd, quienes destacaron la relevancia de este tipo
de alianzas para fortalecer una minería moderna, competitiva y alineada con los
desafíos energéticos y climáticos del país.
Actualmente, el suministro eléctrico de Teck Quebrada Blanca se basa en una
combinación de energía solar, eólica y sistemas de almacenamiento con baterías,
incluyendo infraestructura ubicada en el hub Andes Solar de AES Andes, en pleno
desierto de Atacama, Región de Antofagasta, donde opera el sistema de
almacenamiento de energía con baterías más grande de Latinoamérica.
Gracias a este esquema, la compañía cubre un consumo anual superior a los 2.000
gigawatts hora, equivalente a cerca del 2% de la demanda eléctrica total de Chile. Este
enfoque permite reducir aproximadamente 1,6 millones de toneladas de emisiones de
CO₂ al año, un impacto comparable a retirar más de 340 mil vehículos de circulación, el
doble del parque automotriz de la Región de Tarapacá, donde se emplaza la operación
minera.
Este hito se suma a otras prácticas sostenibles de la operación, como el uso de agua
desalinizada en el 100% de sus procesos y un trabajo permanente de relacionamiento
con las comunidades del territorio, consolidando a Quebrada Blanca como una
operación minera alineada con los desafíos ambientales y sociales del país.







